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martes, 26 de julio de 2011

Encuentros con el mundo "Paranormal"

Apariciones, fantasmas, duendes y otras especies hacen de este mundo algo más que una experiencia sensorial y extra sensorial. Desde mi punto de vista no he tenido mucho contacto con historias macabras ni terroríficas (si, ya sé que les encantan las historias de terror pero este no es el caso). En mi casa habita Él un duende al que por cariño o por darle un aspecto más agradable decidimos llamar ‘Asdrúbal’, desde cuando está en casa no lo sé, pero a veces es una compañía muy irritante ya que suele esconder las cosas cuando uno las necesita o las está usando.


De todas maneras esperan un relato de terror así que procurare que mi mente trabaje para ustedes mis lectores y les pueda dar un buen relato (¿los tengo?)


DEL OTRO LADO DEL ESPEJO.


Un septiembre cualquiera a finales de los 80’s, en uno más de estos sitios alejados de la ciudad, donde personas como tú y quizás como yo buscarían un refugio para encontrar el silencio y descansar… (Momento!!! ¡No! esta no es una historia de esas), en esa época solo nací yo y un montón de gente más.


Todo empieza aquí en Bogotá si este mismo infierno de hierro y concreto que sin entes oscuros y malévolos ya es bastante aterrador, el año 2007. Yo un muchacho de 20 años ingenuo y estúpido más buscando como perderse en muchas cosas ignorando sus propios valores…


Ahí estaba en el centro una tarde cualquiera, esperando en aquel bar a quienes durante un tiempo habían sido amigos, una sociedad cualquiera de un mundillo como cualquier otro al fin dieron las 7 y la música que siempre estridente lleno mi cabeza de ideas y el licor que las embriagaba ya estaban en la misma mesa. Una noche solitaria parecía ser, de pronto una impactante silueta femenina se acerco a mí, se presento como Mónica, no teniendo reparo de lo que en las siguientes horas ocurriría, así que accedí a que se sentara en mi mesa.


Hablamos de cosas vanas y tribales y a medida que la noche transcurría su mirada se hacía más intensa y sus labios se hacían más libidinosos de lo que realmente le hubiera visto en un principio, entre bromas y halagos lisonjeros el reloj apresuró sus pasos y en aquel cortejo nuestras manos ya se conocían, el mundo rededor que yacía decadente delante de sus jarras de cerveza y copas de vino, parecía no importar, atrapados en ese momento, un simple beso como cualquier otro enmarco la melodía de una canción cualquiera que en esa noche para los dos.


Salimos del bar un poco después de la medianoche, buscamos refugio en su casa, desfogamos entre caricias y besos para encontrar el calor de aquella gélida noche, seducidos por el licor quizás o por la supuesta magia o realmente cada uno de nosotros solo buscaba el placer inmediato no importa ya, con cada sarta de besos o con cada caricia que recorría el ajeno intimo de los dos me fui olvidando de mi aquella seductora danza hasta quedar dormido.


Al despertar el frio era abrumador y la oscuridad era intensa, la sensación de somnolencia de mi cuerpo se fue desvaneciendo rápidamente, pesado y lánguido me levante con la intensión de encender la luz entonces sentí mi cuerpo más ligero, mientras en esos cuantos segundos buscaba el interruptor la luz tenue hasta entonces con ímpetu lleno la habitación, vi la cama y ahí estaba yo inerte, pálido, frio y ella estaba conmigo desangrada y sus intensos labios rojos ya no contrastaban mas con su increíble piel blanca, la escena en aquella cama que unas horas antes vestida de sabanas blancas nos recibió estaban manchadas de aquel rojo intenso y la que había sido una noche de pasión y erotismo como cualquier otra se vistió de muerte.


Y ahí estaba yo contemplando la escena queriendo gritar pero por más que lo intente de mis labios no salía articulación alguna, la angustia en ese momento se hizo más intensa, el frio fue taladrándome lentamente y los segundos en el reloj que colgaba en aquella habitación disfrazados de minutos transcurrían y todo era más lento, allí sin ninguna explicación estaba consciente de que ya no había un mañana de que realmente había muerto y que todo intento para volver con vida a mi cuerpo sería inútil .


Un halito de locura emanaba sobre mí, ¿realmente estaba muerto?, era la locura en sí de pensarlo o de creer sentirlo, ¿Cuánto tiempo había pasado desde el momento en que con supuesta vida había cerrado los ojos hasta ese irreal amanecer?, no lo sabía y mas aturdidor que saber que no estás vivo, era no tener respuestas…


En ese extraño momento psicofonías y cacofonías se hicieron dueñas del único sonido e invadieron aquel silencio, era la voz de ella de aquella mujer con quien hacia unas cuantas horas quizás habíamos compartido lecho discutían con alguien más no todo era claro sus palabras se distorsionaban como si fuera una emisora mal sintonizada en un antiguo radio. Corrí en busca de aquel sonido aunque todo parecía igual el estremecedor ruido se hacia un poco más claro. Ahora todo cobraba mucho más sentido y escuchaba un poco más claro el asunto, ahí estábamos los dos influenciados por la seducción del otro, de lejos vi aquella sombra de un hombre detrás de las cortinas expectante mientras me entregaba a ella, espero a que todo se detuviera en el silencio de la noche.


Él un hombre de estatura promedio se veía algo mórbido su mirada llena de odio parecía describir un color rojo alrededor de su cornea pálida casi gris, él aquel ser malévolo entonces la tomo por el cuello, la levanto ellos discutían y mientras eso ocurría yo entre las sombras vi; como ya mi cuerpo había caído muerto para ese instante, todo se hacía más evidente ella me había envenenado. Volví a fijarme en la discusión no los escuchaba del todo, el tomo con una mano una botella de vino que había quedado sobre la mesa, la estrello contra su mejilla, cristales se fragmentaron en su cara y se esparcían por la habitación desfigurando aquella arpía que me conquisto y mató, toda una gama de hermosos colores flotaban por la habitación y la luz que en ese instante se reflectaba en cada uno de los fragmentos bailaban en el aire plasmando infinitas figuras, y la cara de esa mujer que hasta aquella noche fue muy hermosa se destruía su belleza se escapaba en borbotones de sangre que salpicaban de lado a lado, no sabía si estaba complacido de verla morir, luego dos o tres puñaladas en su pecho con una daga que nunca vi llegar se unieron a la sinfonía del dolor y su vida se marchito sus labios demacrados ya no brillarían jamás…


Luego todo fue silencio Él se fue como cualquier espectro, y Yo me quede ahí viendo como finalizo mi propia vida del otro lado del espejo.









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