Ahora piensen en esto: La vejez no significa propiamente llegar a los 80 años o a los 100 acompañados de un montón de marcas físicas y sicológicas. Creo que lo podemos tomar como un estado, un momento, el minuto en el que nos damos cuenta que estamos cómodos; cómodos con lo que tenemos, complacidos de lo que sea que hayamos logrado, y como yo diría: en resonancia con el sistema.
Si les hablo de mí, pienso que el día en el que acabe mi vida, voy a estar bien, puede que sea en dos minutos, al fin siento que he logrado cosas, y creo que estoy feliz, y si no es que me está gustando mucho sonreír.
Buen tiempo, hasta la próxima.
Si les hablo de mí, pienso que el día en el que acabe mi vida, voy a estar bien, puede que sea en dos minutos, al fin siento que he logrado cosas, y creo que estoy feliz, y si no es que me está gustando mucho sonreír.
Buen tiempo, hasta la próxima.
